Lectio Divina III DOMINGO DE PASCUA - P.Julio Gonzales C, ocd

15.04.2013 00:20

 

Lecturas bíblicas

a.- Hch. 5, 27-32: Testigo de esto somos nosotros y el Espíritu Santo.

b.- Ap. 5,11-14: Digno es el Cordero degollado de recibir el poder y la alabanza.

c.- Jn. 21, 1,19: Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio; lo mismo el pescado.

ESQUEMA

1.- Invocación al Espíritu Santo: Ven Espíritu Santo…

2.- Acto Penitencial: Perdón Señor…

3.- Oración: Que tu pueblo, Señor exulte siempre al verse renovado y rejuvenecido  en el espíritu; y que la alegría de haber recobrado la adopción filial afiance su esperanza de resucitar gloriosamente.

4.- Lectio

a.- ¿Qué dice la lectura?

- “Después de esto, se manifestó Jesús otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades” (Jn. 21,1 ss).

En el evangelio el protagonismo lo tiene en forma indiscutible Simón Pedro, luego de Jesús Resucitado. Encontramos esta aparición del Resucitado a los discípulos (vv.1-14), y luego un diálogo de Jesús con Pedro (vv.15-19). En cada una de estas escenas encontramos dos temas: la pesca y la comida. Mientras que en el diálogo con Pedro recibe el encargo de la misión pastoral y su futuro martirio en Roma. Esta es la tercera aparición de Jesús Resucitado: esta vez en las orillas del lago de Galilea. Es reconocido por Juan, quien se lo comunica a Pedro. Luego de no haber pescado nada durante la noche  echan las redes a la derecha de la barca, por mandato de Jesús y obtienen una gran pesca, símbolo de la futura misión universal de la Iglesia. Ellos habían sido constituidos, pescadores de hombres. A la pesca siguió una cena en clave eucarística: “Venid y comed” (v. 12), preparada por el propio Jesús, con peces y pan. El gesto de tomar el pan en sus manos, lo mismo con el pecado, y repartirlo, recuerda la multiplicación de los panes y los peces, lo mismo que en la última Cena y en la casa de Emaús (cfr. Jn. 6,1-15; 2Re. 4,42-44; Nm. 11,13.22; Dt.8,3). Qué bien queda descrito cómo Jesús, prepara un banquete para el cristiano.

- Después de haber comido, dice Jesús a Simón Pedro: “Simón hijo de Juan, ¿me amas?” (Jn.21,15ss).

El otro momento, es la triple confesión de amor y de fidelidad, que hace Pedro, luego que Jesús, le pregunta si lo ama. El evangelista nos presenta un interrogatorio de Jesús a Pedro, luego de la pesca milagrosa. La pregunta es: “Simón, Simón ¿me ama más que estos?” (v. 15). Esta es la gran rehabilitación de Pedro, después que lo negara en la Pasión (cfr. Jn. 18, 25-27). A cada pregunta respondió: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero” (vv. 15-17). Pedro, pasó el examen de amor, para ser vicario de Cristo en el pueblo que le fue confiado. La idea de Jesús, es preguntarle a Pedro si lo ama con el mismo amor que Él predicó durante su vida pública, y sobre todo, en la noche de la Última Cena, si lo ama más que el resto de los discípulos. Pedro, lo quiere, lo siente, sabe que es su Amigo. A la tercera pregunta, Jesús quiere profundizar esa amistad, recordarle sus negaciones, Pedro no duda, y le confiesa su amor desde el conocimiento que Jesús tiene de él. Como a un amigo, Jesús le confía el cuidado de su rebaño y de sus ovejas, es decir, la totalidad del rebaño. Deberá darles alimento y guiarlos es decir, dar la vida por el rebaño y ser luz para el camino. Y como su amigo dará gloria a Dios, como ÉL, muriendo en la Cruz. Jesús anuncia a Pedro no sólo que lo “atarán” y lo harán prisionero sino que, “extenderá las manos”, lo que podría evocar la crucifixión que sufrirá Pedro al final de sus días (v. 18). La triple confesión de amor ha superado la triple negación. Ahora Pedro está en condiciones espirituales para poder seguir a Jesús, de ahí la llamada a seguirle que le hace, con la misma fuerza, con que lo llamó la primera vez (cfr. Jn. 1, 42). A Pedro se le confía la Iglesia que deberá guiar movido por el Espíritu Santo porque Jesús lo amaba y encontró en él una respuesta de amor. Le anuncia su futuro testimonio de amor en el martirio, con lo que Pedro sellará su vida dedicada a la predicación y servicio al prójimo. Si Jesús nos hiciera esa pregunta: ¿cuál sería nuestra respuesta?  Para que se acreciente nuestro amor al Señor, debemos cultivar una exquisita amistad con Él, por medio de la escucha de su palabra, la recepción de la Eucaristía, poner por obra su evangelio de gracia y salvación. La Iglesia, necesita el testimonio de amor y fidelidad a Jesucristo en cada uno de sus hijos, para sentirnos verdaderos discípulos, amigos de Cristo, dispuestos como ÉL a dar la vida por el prójimo. La comunidad eclesial deberá apostar por toda causa justa, servicio a la verdad, a la libertad, al progreso humano y social, sufriendo y padeciendo por el evangelio, como todos los apóstoles y mártires que conocemos, que beben el mismo cáliz de Jesús. Este es el testimonio que la Iglesia y la sociedad necesitan con urgencia. Hay que escuchar a Jesús dirigiéndose a Pedro: Sígueme (v.19).

b.- ¿Qué me dice?

- Me dice que Jesús se sigue manifestado en detalles, la pesca y la cena que prepara para sus amigos, que cautivan y encienden la fe en la Resurrección.

- La negación ya es pasado, la triple confirmación de amor de Pedro a Jesús borra las capacita para la misión. Jesús todo lo hace nuevo.

- La abundancia de peces, fruto de la obediencia de Pedro, me habla que la misión no cosa de la Iglesia si no es, primero mandato, querer de Jesucristo, necesidad no reconocida de los hombres de escuchar una palabra de aliento.

- Como la vida de Pedro, si es cristiana, es guiada por el Espíritu hasta el final, coronada por el martirio, confesión de una vida de fe.

- Otros testimonios…

c.- ¿Qué le digo? ¿A qué me comprometo?

5.-Momento de oración

a.- Salmo 29,2-13: Te ensalzaré, Señor, porque me has librado

- Te ensalzaré, Señor, porque me has librado/ y no has dejado que mis enemigos se rían de mí./

 Señor, sacaste mi vida del abismo, / me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.

- Tañed para el Señor, fieles suyos,/  dad gracias a su nombre santo;/ 6su cólera dura un instante;/ su bondad, de por vida.

- Escucha, Señor, y ten piedad de mí;/ Señor, socórreme»./ Cambiaste mi luto en danzas. /Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.

b.- Santa Teresa de Jesús: Santa Teresa de Jesús,  nos invita a cuidar la fe que tenemos en Cristo Jesús. “No son estas almas de las que harán lo que San Pedro, de echarse en la mar (Jn.21,7), ni lo que otros muchos santos. En su sosiego allegarán almas al Señor, mas no poniéndose en peligros; ni la fe obra  mucho para sus determinaciones. Una cosa he notado: que pocos vemos en el mundo, fuera de religión, fiar de Dios su mantenimiento; solas dos personas conozco yo. Que en la religión ya saben no les ha de faltar; aunque quien entra de veras por solo Dios, creo no se le acordará de esto. ¡Mas cuántos habrá, hijas, que no dejaran lo que tenían si no fuera con la seguridad! Porque en otras partes que os he dado aviso he hablado mucho en estas ánimas pusilánimes y dicho el daño que les hace y el gran bien tener grandes deseos, ya que no puedan las obras, no digo más de éstas, aunque nunca me cansaría. Pues las llega el Señor a tan gran estado, sírvanle con ello, y no se arrincone; que aunque sean religiosos, si no pueden aprovechar a los prójimos, en especial mujeres, con determinación grande y vivos deseos de las almas, tendrá fuerza su oración, y aun por ventura querrá el Señor que en vida o en muerte aprovechen… Así que, hijas mías, el Señor si os ha traído a este estado, poco os falta para la amistad y la paz que pide la Esposa; no dejéis de pedirla con lágrimas muy continuas y deseos. Haced lo que pudiereis de vuestra parte para que os la dé; porque sabed que no es ésta la paz y amistad que pide la Esposa; aunque hace harta merced el Señor a quien llega a este estado, porque será con haberse ocupado en mucha oración y penitencia y humildad y otras muchas virtudes. Sea siempre alabado el Señor que todo lo da, amén.” (Conceptos del Amor de Dios 2,29-30).

6.- Alabanzas

- Te alabamos Padre por haber resucitado al Hijo, vida nuestra, te alabamos Señor.

- Te alabamos Padre por la confesión de amor de Pedro vicario de su Hijo, te alabamos Señor.

- Te alabamos Padre desde toda la Iglesia por la resurrección de tu Hijo, te alabamos Señor.

- Te alabamos Padre desde el mundo de los enfermos, encarcelados, depresivos, desde ellos y con ellos te alabamos Señor.

- Te alabamos Padre desde los monasterios de clausura, grupos de oración, niños y jóvenes que se  preparan a recibir los sacramentos de su iniciación cristiana, te alabamos Señor.

- Otras alabanzas…

7.-Preces

8.-Padre Nuestro

9.-Abrazo de la paz

10.-Bendición final.