Lectio Divina Jueves V Semana de Cuaresma - P. Julio Gonzales C. ocd

21.03.2013 09:39

 

Lecturas bíblicas

a.- Gen. 17, 1-9: Alianza de Dios con Abraham.

La primera lectura nos habla de la alianza de Dios con Abraham, según la versión sacerdotal. Es en el destierro babilónico, cuando Israel y la alianza parecían olvidadas los círculos sacerdotales, confirman la alianza de Dios con su pueblo y con toda la humanidad en la persona de Abraham, quien fue padre de muchos pueblos porque creyó en la palabra de Dios. Esta lectura es todo un canto a la esperanza teologal puesto que cuanto le habla Dios, es vuelo de fe y esperanza en el alma de este patriarca y padre de la fe.

b.- Jn. 8, 51-59: Antes de Abraham existo yo.

Este capítulo de Juan comenzó con la proclamación de Jesús como luz del mundo: “Yo soy” (Jn. 8,12) y lo terminará con un tercer “Yo soy” (v. 58), donde se declara superior a Abraham porque existía antes que él. Quien se adhiere a Cristo, no conoce la muerte: todos murieron, lo mismo Abraham y los profetas. Con ello Jesús se está declarando superior a Abraham. ÉL se contentó al ver el día de Jesucristo (v. 56). Texto oscuro porque no se dice cual es el día de Cristo y cómo pudo verlo Abraham, pero es seguro que todo el existir de Abraham está orientado hacia Cristo Jesús: Él raíz de su esperanza y todo su gozo (cfr. Gn. 17, 17; 12,1-3). Jesús, llama al patriarca Abraham, vuestro padre, refiriéndose a los judíos y a Yahvé, su Padre: “Jesús respondió: «Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada; es mi Padre quien me glorifica, de quien vosotros decís: "El es nuestro Dios", y sin embargo no le conocéis, yo sí que le conozco,  y si dijera que no le conozco, sería un mentiroso como vosotros. Pero yo le conozco, y guardo su Palabra.” (vv. 54-55). ÉL es expresión, voz y palabra del Padre: lejos de Jesús, todo conocimiento de Dios no es válido. Finalmente el tercer: “Yo soy” es una introducción que hace Jesús en la esfera divina, antes de que Abraham existiera en el tiempo, ÉL ya existía. La reacción de los judíos ante semejante afán de trascendencia, quieren apedrearle por blasfemo. Jesús, se oculta y sale del templo; se oculta, la incapacidad de los judíos para descubrirlo; y salir, del centro de la institución judía, el templo, por haber abandonado la espera del cumplimiento de las promesas relativas al Mesías que era ÉL. Vayamos al encuentro de Yo soy, voz, palabra y rostro amoroso de Dios nuestro Padre que encontramos en la Faz de Cristo Jesús, su evangelio, sus obras en esta Cuaresma.  

El claro conocimiento de Cristo, Verdad y Vida para el cristiano, hacen de Teresa de Jesús una embajadora de su amor caritativo para con sus hermanas de comunidad y con todos los hombres. Conocer a Jesucristo, enviado del Padre es conocerle también al que lo envió. “Quedóme una verdad esta divina Verdad que se me representó, sin saber cómo ni qué, esculpida, que me hace temer un nuevo acatamiento a Dios, porque da noticia de Su majestad y poder de una manera que no se puede decir: sé entender que es una gran cosa. Quedóme muy gran gana de no hablar sino cosas muy verdaderas, que vayan delante de lo que acá se trata en el mundo, y así comencé a tener pena de vivir en él. Dejóme con gran ternura y regalo y humildad; paréceme que, sin entender cómo, me dio el Señor aquí mucho; no me quedó ninguna sospecha de que era ilusión. No vi nada, mas entendí el gran bien que hay en no hacer caso de cosa que no sea para llegarnos más a Dios, y así entendí qué cosa es andar un alma en verdad delante de la misma Verdad. Esto que entendí es darme el Señor a entender que es la misma Verdad.” (CV 40,3).