Lectio Divina - Lunes Quinta Semana de Pascua - P.Julio Gonzales C. ocd

29.04.2013 09:10

 

Lecturas bíblicas

a.- Hch. 14,5-18: Curación en Listra.

La curación del tullido realizada por Pablo, sigue el esquema de las curaciones realizadas por Jesús y por Pedro (cfr. Lc. 5, 18; Hch. 3, 1; 9, 32). La idea de estas curaciones en Hechos, es enseñar que Jesús sigue obrando milagros por medio de sus apóstoles, como proclamación del evangelio a judíos y paganos. La reacción de éstos últimos, responde a su mentalidad pagana: creer que los dioses, Júpiter y Hermes, Bernabé y Pablo, han tomado forma humana. Los judíos, en cambio, hubieran pensado en hombres con poderes dados por Dios. El colmo de la situación llega cuando ven que quieren ofrecer un sacrifico en su honor, entonces rasgan sus vestidos, culto a los ídolos, pecado capital para los judíos. Este gesto, se hacía cuando el nombre de Dios era profanado. Pablo y Bernabé detienen ese acto afirmando la igualdad entre los hombres, ellos no son dioses, sino mortales; proclaman o fundamental de la fe judía: Dios es el Creador de todo, y es conocido por medio del mundo visible. No se menciona ni la historia de la salvación ni a Jesús, porque para estas gentes eran desconocidas por el momento. Dios ha permitido que los paganos vayan por su camino debido a la ignorancia. No obstante, Dios se ha manifestado por medio de la naturaleza, la lluvia fecunda la tierra y da el alimento y el vino que alegra el corazón del hombre. Se contrapone el Dios verdadero a los falsos dioses, al Dios vivo a los dioses inertes. Todas bendiciones divinas, sin las cuales el hombre no tendría nada de cuanto goza hoy. La predicación de Pablo posee toda su raigambre profética, es decir, la conversión al Dios verdadero frente al paganismo; el complemento es la conversión al evangelio: “os predicamos que abandonéis estas cosas vanas y os volváis al Dios vivo” (v. 15), con lo que consiguieron que no les ofrecieran un sacrificio como si fueran dioses.

b.- Jn. 14, 21-26: El que me ama guardará mi palabra.

El hecho que Dios ame a los hombres, es porque su amor a Jesucristo, los une a ÉL y por ÉL, participan en la comunión entre el Padre y el Hijo. Será en la vida comunitaria donde se manifestará el amor de Jesús por los hermanos, por lo que se  constituye en Señor en medio de ella. Judas, no el Iscariote, pregunta el cómo de su manifestación, los judíos la esperaban como algo sensacional. El Jesús de Nazaret en su apariencia humilde, es causa de indiferencia o abierto rechazo a su persona y a su mensaje; estaba por acabar su proceso, comienza la hora de la glorificación. Pero tampoco en este período se manifestará como ellos esperaban: nada de manifestaciones apoteósicas, ni respuestas a sus inquietudes, sin poderes venidos de Dios para convencer a los hombres o darle razón a los judíos que esperaban su mesías glorioso. La fe seguirá siendo invisible, la aparición del Reino de Dios está en el  mundo, aunque todo parezca que sigue igual, la gloria de Dios es sólo perceptible a los que viven su fe. Dios sigue actuando en su Iglesia, en forma humilde y callada, como el amor verdadero, que no hace ruido. La manifestación de Jesús es posible, el clima en que ÉL mismo vivió la Pasión, un espacio de  obediencia y amor.  De ahí que Jesús se manifieste a los creyentes y no al mundo. El Padre y el Hijo y la comunidad creyente, forman un círculo perfecto de amor y obediencia, comunión y conocimiento mutuo. Todo cuanto enseñó Jesús los discípulos no lo asimilaron inmediatamente, sino que había que esperar la venida del Espíritu Santo (v. 26), que guiará a la comunidad hacia la verdad que el Maestro enseñó. ÉL será el Abogado que interprete la verdad, defienda a los creyentes del error y de la mentira. Este Abogado, traerá a la memoria de los creyentes las enseñanzas de Jesús, es decir, interpretarlas y profundizarlas, en todo su sentido para enriquecer a la vida de la Iglesia desde la luz de la resurrección.

Santa Teresa de Jesús, experimentó esta palabra evangélica cuando fue invitada a contemplar el mistrio de vivir en el seno del amortrinitario: “Aquí es de otra manera: quiere ya nuestro buen Dios quitarla las escamas de los ojos y que vea y entienda algo de la merced que le hace, aunque es por una manera extraña; y metida en aquella morada, por visión intelectual, por cierta manera de representación de la verdad, se le muestra la Santísima Trinidad, todas tres personas, con una inflamación que primero viene a su espíritu a manera de una nube de grandísima claridad, y estas Personas distintas, y por una noticia admirable que se da al alma, entiende con grandísima verdad ser todas tres Personas una sustancia y un poder y un saber y un solo Dios; de manera que lo que tenemos por fe, allí lo entiende el alma, podemos decir, por vista, aunque no es vista con los ojos del cuerpo, porque no es visión imaginaria. Aquí se le comunican todas tres Personas, y la hablan, y la dan a entender aquellas palabras que dice el Evangelio que dijo el Señor: que vendría El y el Padre y el Espíritu Santo a morar con el alma que le ama y guarda sus mandamientos” (7M 1,6).