Lectio Divina - SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA - P.Julio Gonzales C. ocd

06.04.2013 20:31

 

Lecturas bíblicas

a.-Hch.5,12-16: Crecía el número de los creyentes.

b.- Ap. 1,9-13.17-19. Estaba muerto y ya ves, vivo por los siglos de los siglos.

c.- Jn. 20, 19-31: A los ocho días se le apareció Jesús.

ESQUEMA

1.- Invocación al Espíritu Santo: Ven Espíritu Santo…

2.- Acto Penitencial: Perdón Señor…

3.- Oración: Dios de misericordia infinita, que reanimas la fe de tu pueblo con el retorno anual de las fiestas pascuales; acrecienta en nosotros los dones de tu gracia, para que comprendamos mejor la inestimable riqueza del bautismo que nos ha purificado, del Espíritu que nos ha hecho renacer y de la sangre que nos ha redimido. Por nuestro Señor.

4.- Lectio

a.- ¿Qué dice la lectura?

- “Al atardecer de aquel día…se les presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz con vosotros” (Jn.  20,19-20).

El mismo día de la resurrección, Jesús se aparece al grupo de los apóstoles, como la  había hecho con la Magdalena. Se denota el miedo que tenían, pero también la  alegría que les provoca la presencia de Jesús vivo.  Se les había dicho que conocerían la angustia, pero también que Jesús vencería al mundo (cfr. Jn.16, 33). Las historias de pascua,  recogen este tema y el temor que reinaba en el ambiente por la ausencia de Jesús. A evangelista, no señala el lugar donde se encuentran reunidos, pero si destaca el miedo, el cerrar las puertas, a fin que ningún extraño o enemigo entre donde se encuentran. A pesar de este lenguaje, Jesús logra atravesar puertas y ventanas cerradas, con lo que el evangelista explica la identidad del Resucitado y también del Paráclito. El Resucitado ya es un ser que posee la misma naturaleza espiritual que el Espíritu Santo, lo que caracteriza su nuevo modo de presencia dentro de la comunidad. Esta aparición de Jesús se debe a su iniciativa, aunque humanamente hasta ahora no había posibilidad de ella, pero si se menciona el miedo a los judíos, también podemos hablar, de la cerrazón a una aparición de Jesús de cara a la Iglesia y al mundo. El saludo del Resucitado es un don, la paz, comprende la reconciliación para toda la humanidad, es la vida del mundo que ha entregado y dona Jesús con su muerte (cfr. Jn.6,51s). La paz es fruto de la acción del Crucificado, de sus padecimientos y de su muerte; paz que brota del sacrificio de Jesús en la Cruz. Se ha superado el pecado, es decir, la cerrazón del hombre a Dios y a su prójimo. Si el Resucitado, habla de paz, es porque la reconciliación es ya una realidad. Para el evangelista es importante dejar en claro que la identidad del Resucitado es la misma que la del Crucificado, por ello les muestra las manos y el costado. Sus heridas se convierten en fuente de identidad; el Cristo glorioso, no ha borrado los padecimientos humanos que ha sufrido en su pasión. Ha quedado marcado para siempre, de modo que el Resucitado es el mismo Crucificado, por lo que se nos enseña que la fe pascual no es una exaltación del dolor sino que es la esperanza de superar con Cristo dichos sufrimientos. De la tristeza se pasa a la alegría pascual, de la ausencia a la presencia del Resucitado, la alegría se convierte en señal de su nuevo modo de vivir en medio de la comunidad eclesial.    

- “Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.» Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo.  A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.” (Jn. 19,21-23).

El Resucitado repite el saludo y el acto fundacional de la Iglesia, es decir, la misión de llevar la paz y la reconciliación al mundo entero. La comunidad en Juan es enviada, como el Hijo por el Padre, con la misma misión y autoridad de Jesús. No se representa válidamente a Jesús, si no se entra en su camino, si no se asume su actitud reconciliadora, renuncia al poder y dominio, como lo demuestra el lavado de los pies y su pasión. La misión es entendida en clave de servicio humilde de paz y amor, de reconciliación con Dios. Muy unida a la misión va la entrega de parte del Resucitado del Espíritu Santo. El soplo recuerda a Yahvé que comunica vida al hombre (Gn. 2,7). La comunicación del Espíritu es comunicación de vida, la creación del hombre nuevo, con lo que Juan, ha versado su evangelio: Jesús es el dador de vida escatológico. Les transmisión de poderes está destinada a comunicar la nueva vida del Resucitado en su Iglesia y la sociedad a través de ellos. La vida se transmite por medio del perdón de los pecados (v.23); es la gran purificación, comienzo de vida nueva, nueva oportunidad. Es el fundamento de toda la acción de la comunidad, de su testimonio de fe, de su vida, la reconciliación llevaba a cabo por Jesús. El perdonar y retener, recuerda el atar y desatar (cfr. Mt. 18,18; 16,19). En Juan vemos que el perdonar los pecados, es fruto fundamental de la realidad pascual. Dios ha obrado por medio de su Hijo la gran reconciliación que ahora es ofrecida al mundo entero y para ello está la comunidad eclesial.

-  “Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.» Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré” (Jn. 19, 24-28).

Juan deja bien en claro que a la fe se llega por la palabra de Jesús y no por sus milagros, lo que también vale para las apariciones pascuales; los milagros son más bien una concesión a la debilidad humana (cfr. Jn. 4,48). Mientras se habla de la Resurrección surgen las dudas en la fe pascual (cfr. Mt.28,17; Lc.24,11; Hch.17,22-24; 1Cor.15). Tomás, el Mellizo, conocido en el evangelio de Juan (cfr.Jn.11,16; 14,5; 21,2).  Aquí aparece como el antagonista del grupo, no cree, o al menos duda de la resurrección, pero luego del encuentro con el Resucitado, llega a la confesión en el Señor viviente. Tomás no vivió el primer encuentro con el Resucitado, los otros discípulos le comunicaron la extraña noticia; aquí tenemos no es testigo presencial, le comunicaron el mensaje pascual. Situación típica o ejemplar, porque es el motivo de la predicación cristiana desde los días de los apóstoles hasta hoy. “Hemos visto al Señor” (v.24); Tomás exige una prueba, de ver y tocar, una auténtica verificación (v.25). Este apóstol encarna una verdadera actitud, la de comprender la realidad, quiere una poseer una certeza efectiva del Resucitado. A los ocho días, vuelve Jesús, da el saludo de la paz y llama a Tomás, que ahora sí se encuentra en la comunidad. Le dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente.»  Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío.» (vv.27-28). El Señor le había tomado la palabra, Tomás ha de rendirse ante la evidencia; le basta con ver a Jesús, no llega a tocarle. La invitación de Jesús es a no ser incrédulo sino creyente, porque lo que está en juego no es el tocar,  sino la fe. Lo mismo había sucedido con la Magdalena (cfr. Jn. 20, 17ss). Tomás llega a la fe con una confesión creyente: “Señor mío y Dios mío” (v.28). “Dícele Jesús: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído.» (v. 29). Esta confesión de fe en el encuentro con el Resucitado, queda muy bien porque sabemos quién es el Resucitado. En todo el NT, se le da dos títulos fundamentales: Dios y Señor. En particular en el cuarto evangelio lo vemos en Jesús como revelador del Padre y dador de vida eterna. Jesús es la palabra, que era Dios (cfr. Jn.1,1; 17,5). El Resucitado ha ingresado en la gloria divina de la que había venido, Es significativo que sea el escéptico Tomás, quien pronuncie la suprema confesión de fe en Cristo. Juan concluye con una bienaventuranza, acerca de creer sin haber visto (v.29).

- “Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro. Estas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre” (vv. 30-31).

El autor pareciera hablarnos de una gran tradición, de la que él rescató una parte, y escribió en su evangelio. Pero lo que nos interesa es el propósito teológico del autor, suscitar la fe en sus lectores hasta confesar que Jesús es el Mesías, para tener vida verdadera. Es el testimonio de la fe para tener parte en la salvación escatológica.

b.- ¿Qué me dice?

- Me dice que Jesús es la paz de Dios para el mundo, para cada cristiano, para todo quien cree en ÉL.

- Me dice que el perdón, la reconciliación entre Dios y el hombre ya es una realidad, realizada en Cristo Jesús mediante su misterio pascual.

- Las dudas de Tomás y sus exigencias, nos ayudan a descubrir las delicadezas de Jesús para con la fe de sus discípulos: quiere manifestarse como el contenido y la razón de creer en ÉL. Nos acompaña en ese itinerario hasta confesarle como Señor y Dios de la propia vida.

- Lo escrito por los testigos oculares del misterio y vida de Jesús, es para que verdaderamente creamos que es el enviado del Padre, su Revelador, para su palabra suscite vida en nosotros, la que nos comunica si nos comunicamos con ÉL.

c.- ¿Qué le digo? ¿A qué me comprometo?

5.-Momento de oración

a.- Salmo 117, 1. 14-21: Dad gracias al Señor porque es bueno, /porque es eterna su misericordia.

- Diga la casa de Israel:/ eterna es su misericordia./ Diga la casa de Aarón:/ eterna es su misericordia. /Digan los fieles del Señor:/ eterna es su misericordia.

- La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular./ Es el Señor quien lo ha hecho,/ha sido un milagro patente. / Éste es el día en que actuó el Señor:/ sea nuestra alegría y nuestro gozo.

- Señor, danos la salvación;/ Señor, danos prosperidad./ Bendito el que viene en nombre del Señor,/os bendecimos desde la casa del Señor;/ el Señor es Dios, él nos ilumina.

 

b.- Santa Teresa de Jesús: Santa Teresa de Jesús tuvo experiencia del Resucitado. “Casi siempre se me representaba el Señor así resucitado, y en la Hostia lo mismo, si no eran algunas veces para esforzarme, si estaba en tribulación, que me mostraba las llagas; algunas veces en la cruz y en el Huerto; y con la corona de espinas, pocas; y llevando la cruz también algunas veces, para como digo necesidades mías y de otras personas, mas siempre la carne glorificada” (V 29,4).

6.- Alabanzas

- Te alabamos Padre por devolvernos al Hijo vivo entre nosotros, te alabamos Señor.

- Te alabamos Padre por la paz y reconciliación que nos trae tu Hijo; paz contigo y los hermanos, te alabamos Señor.

- Te alabamos Padre  por la confesión de Tomás en la divinidad de tu Hijo, te alabamos Señor.

- Te alabamos Padre desde los que dudan, no creen en Jesús, desde ellos y con ellos te alabamos Señor.

- Ta alabamos Padre desde los que se alegran con la resurrección de Jesús, porque la esperanza los anima y reconforta en la caridad y la fe, desde ellos y con ellos te alabamos Señor. 

- Otras alabanzas…

7.-Preces

8.-Padre Nuestro

9.-Abrazo de la paz

10.-Bendición final.