Lectio Divina - Viernes Segunda Semana de Pascua -P. Julio Gonzales C. ocd

12.04.2013 10:21

 

Lecturas bíblicas:

a.- Hch. 5, 34-42: Contentos de sufrir por Cristo. La intervención de Gamaliel.

La defensa de Pedro ante el Sanedrín, pulveriza la doble acusación que había hecho el Sumo sacerdote a los apóstoles. Queda claro que la muerte de Jesús, los hacía a ellos responsables, como también que la desobediencia era motivada por la voluntad de Dios. Se cambian los papeles y los acusadores quedaron como los únicos acusados y éstos fueron condenados a muerte. La moderación vino de parte de Gamaliel, hombre docto, simpatizante de los cristianos, por su adhesión a la idea de la resurrección; postura contraria a la mayoría de los saduceos que la negaban. Lucas, nos presenta al cristianismo como el cumplimiento de las Escrituras, por lo mismo un hombre sabio de Israel no lo podía rechazar, había que esperar, fue su consejo. Si este movimiento mesiánico es falso, desaparecerá, si en cambio, es de Dios, la oposición sería inútil. Los apóstoles salvaron la vida, fueron azotados y les renovaron la prohibición de hablar de aquel “nombre”. Esta afrenta de los hombres, la consideraron un honor venido de la mano de Dios, había sufrido por Cristo (cfr. Mt. 5,11-12; 10,17; 23,34; Mc. 15, 15; 19,1). En lugar de arredrarse, nace en ellos la valentía para seguir predicando a Jesús Mesías Resucitado, el evangelio se abría paso en la vida e historia de los hombres.

b.- Jn. 6, 1-15: Multiplicación de los panes.

Este evangelio nos narra uno de los grandes signos que realizó Jesús, para mayor precisión el cuarto de sus signos. Lo propio de Juan, es que la gente comenzará a seguir a Jesús precisamente por este acontecimiento, es la idea del evangelista, que los signos lleven a Jesús. Estaba cercana la Pascua, con la velada intención de unir a Jesús con el cordero pascual que era sacrificado en esa fecha. Jesús, toma la iniciativa, sus gestos y actitudes recuerdan la última cena, la forma que tomó los panes, pronunció la bendición, lo partió y se los entregó; sin olvidar que es Jesús quien lo distribuye, no los apóstoles como en los Sinópticos. Recoger las sobras habla  que no se pierda ningún hombre  y mujer, de los que el Padre le ha confiado (v.13; cfr. Jn. 11, 52; 17,12). La reacción de la gente: Jesús es el profeta (v.14). Pero la intención de Juan es llegar a  formular una confesión de fe: ÉL es el profeta que tenía que venir, semejante a Moisés (v.14; cfr. Deut. 18,15). Saber lo que tenía que hacer, habla del conocimiento sobrenatural que Jesús poseía (v. 6), distribuye el pan y los peces personalmente a todo los que esperaban su ración sentados (v.11). No busca el sensacionalismo, por eso evita que lo nombren y coronen rey (v.15). En este prodigio, Jesús es el centro de todo, es una auto-revelación. La mención de la Pascua, recuerda el desierto, a Moisés, la liberación de la servidumbre de Egipto, el éxodo en cuyo trasfondo el evangelista compara a Jesús como un nuevo Moisés. La doctrina eucarística, va a ir apareciendo desde lo más profundo del evangelio de Juan evangelista.

Santa Teresa de Jesús, contempla en el pan de la Eucaristía la presencia viva de Jesús resucitado. “Pedid vosotras, hijas, con este Señor al Padre que os deje "hoy" a vuestro Esposo, que no os veáis en este mundo sin El; que baste, para templar tan gran contento, que quede tan disfrazado en estos accidentes de pan y vino, que es harto tormento para quien no tiene otra cosa que amar ni otro consuelo; mas suplicadle que no os falte y que os dé aparejo para recibirle dignamente.De otro pan no tengáis cuidado las que muy de veras os habéis dejado en la voluntad de Dios; digo en estos tiempos de oración, que tratáis cosas más importantes, que tiempos hay otros para que trabajéis y ganéis de comer. Mas con el cuidado no curéis gastar en eso el pensamiento en ningún tiempo; sino trabaje el cuerpo, que es bien procuréis sustentaros, y descanse el alma. Dejad ese cuidado -como largamente queda dicho-  a vuestro Esposo, que El le tendrá siempre.” (CV 34,3-4).